La mejor manera de indicar los defectos a alguien: con un sándwich

Siempre es importante observarse a uno mismo para corregir errores, pero, ¿qué hacemos con todas esas personas que hacen algo mal por desconocimiento o por falta de interés? ¿Debemos advertírselo? Si su conducta te afecta de alguna manera a ti o al buen funcionamiento de tu empresa, entonces debes comunicarle tu insatisfacción. Como quieres una solución, no te dejes llevar por la ira. Resuélvelo y, además, consigue que tu empleado y/o compañero mejore su producción haciendo un uso inteligente de los ELOGIOS.

Foto de Jordan Nix en Unsplash

Como dice el título de este artículo, la mejor manera de lanzar una crítica (constructiva) es usando el elogio con el sistema sándwich. Sin duda se trata de una metáfora, pero su sentido es muy visual. Si usas los elogios como un paréntesis para comunicar una crítica, te resultará más fácil comunicar lo que te hace falta decir sin necesidad de causar grandes estragos.

No a todo el mundo le gusta oír la verdad y hay muchas maneras de decir las cosas. Dale Carnegie lo explicaba de manera muy sencilla en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas: “siempre es más fácil escuchar cosas desagradables después de haber oído algún elogio”.

Pero, no, no pienses que vale cualquier elogio o que puedes emitirlo de cualquier manera. Debes aprender a comunicar sinceramente tu empatía y comprensión, porque tus elogios deben ser verdaderos. En caso contrario, la otra persona podrá sentirlo y, apoyado por tu lenguaje gestual, pensará que has usado el elogio fácil para soltarle una crítica a bocajarro. Gale advertía que: “llamar la atención indirectamente sobre los errores, obra maravillas sobre personas sensibles que pueden resentirse ante una crítica directa”.

Entonces, ¿qué puedes hacer? Sinceridad. Analiza la situación y no te centres solo en lo negativo. Amplia tu mirada y observa lo que hace bien esa persona. Sus bondades en el trabajo son tu puerta de entrada para tener una charla distendida con ella. Sé natural y realista en tu comunicación, no temas recompensarle con palabras por el trabajo bien hecho. Sabrás cuando ha llegado el momento de introducir tu crítica y, cuando lo hagas, procura utilizar las palabras con sabiduría.

Decía Carnegie que “el mero cambio de una pequeña palabra puede representar la diferencia entre el triunfo y el fracaso en cambiar a una persona sin ofenderla o crear resentimiento”. Puede parecerte exagerado, pero piensa en esto, ¿cuántas veces te has sentido inseguro al escuchar un pero después de una felicitación? ¿Recuerdas la sensación? Tu interlocutor siente lo mismo, así que adelántate y expón tu crítica con un lenguaje positivo.

No uses el ‘pero’, usa el ‘y

[(y) sé que puedes mejorar; (y) comprendo que estás trabajando duro; (y) te falta poco para adaptarte; (y)…]

A veces, ni si quiera es necesario mantener una charla compleja. Un pequeño presente acompañado de un aviso que recuerde las normas o atribuir el trabajo bien hecho a alguien que no ha trabajado, puede ser el resorte que despierte la conciencia de quien no lo da todo en el equipo. No intimides, acércate y dile lo que debes decir sin dañar su autoestima. Resolverás el problema y notarás que se vuelve más eficiente desde la mañana siguiente. Saber decir las cosas es el secreto del éxito en la comunicación.

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